17 Dec 2019 Reportaje Productos químicos y desechos

Fortaleciendo la gestión ecológica de desechos solidos y peligrosos en El Salvador

El manejo de desechos es un problema persistente en El Salvador, donde cerca de una cuarta parte de los desechos se tiran en ríos u otras áreas naturales sin tratamiento. Este es un problema particular para los productos químicos peligrosos como el mercurio que, debido a una regulación débil y un mal manejo, a menudo termina en botaderos ilegales a cielo abierto, causando problemas de salud para los locales y afectando el medio ambiente.

Sin embargo, el gobierno de El Salvador está comprometido a hacer avances importantes para resolver este problema y garantizar que tanto los desechos sólidos como los productos químicos peligrosos se manejen adecuadamente. Para apoyar este esfuerzo, El Salvador está trabajando con el Programa de Gestión de Productos Químicos y Desechos en un ambicioso proyecto de tres años para fortalecer las instituciones del país y gestionar más eficazmente los productos químicos y los desechos.

Si bien El Salvador es parte en los Convenios de Estocolmo, Rotterdam, Basilea y Minamata, la nación centroamericana aún no ha ratificado estos importantes tratados internacionales. Para hacerlo, El Salvador pasará los próximos tres años fortaleciendo su marco regulatorio nacional, actualizando las sustancias prohibidas y prohibiendo el uso de equipos y materiales que contengan mercurio, al mismo tiempo que mejora la gestión de desechos y evita la exposición a contaminantes.

Como parte de este trabajo, El Salvador creará un registro nacional de actividades industriales, comerciales y de servicios que usan sustancias peligrosas. Esta base de datos estará disponible para su uso por parte de instituciones gubernamentales, como el Ministerio de Salud, que pueden autorizar y controlar estas actividades para garantizar que los productos químicos y los desechos se gestionen y se eliminen adecuadamente. Al mismo tiempo, se mejorarán los sistemas de vigilancia y control de actividades que puedan plantear riesgos ambientales

El Salvador también trabajará para establecer una plataforma electrónica que rastree la importación y exportación de desechos peligrosos, que ayudará a las autoridades a identificar empresas sujetas a vigilancia y a mantener el intercambio de información entre diferentes autoridades nacionales involucradas en la autorización, control y monitoreo de la importación y exportación de estos desechos. Esta plataforma podría estar vinculada a otros países de América Central para mejorar la cooperación regional.

Si bien estos dos principios claves son específicos al proyecto, también se convertirán en una parte central de la gestión de desechos futura de El Salvador, mucho más allá del período de tres años. Estos formarán parte del fortalecimiento institucional general de El Salvador, con una serie de agencias gubernamentales, desde el Ministerio del Interior hasta el Cuerpo de Bomberos, mejorando su cooperación interinstitucional, así como sus propias operaciones internas, asegurando que los productos químicos del país y el programa de gestión de desechos se convierte en un elemento impulsor y sostenible de la política ambiental en el futuro.

Cuando se trata de la igualdad de género, El Salvador aún está rezagado con respecto a muchos otros países en términos de participación de las mujeres en la fuerza laboral y en la política. Como tal, este proyecto tendrá un fuerte enfoque de género tanto en su desarrollo como en su implementación. Por ejemplo, a lo largo del proyecto, El Salvador brindará capacitación y conciencia sobre la importancia de la igualdad de género a todos los involucrados en actividades ambientales. Con el apoyo del Programa de Gestión de Productos Químicos y Desechos, El Salvador también promoverá la financiación de proyectos de conservación administrados o co-administrados por mujeres.

Al incorporar a todas las partes interesadas, desde las más vulnerables del país hasta las agencias gubernamentales más importantes de la nación, El Salvador transformará fundamentalmente su programa de gestión de productos químicos y desechos durante los próximos tres años, asegurando que sus instituciones se fortalezcan, sus protocolos mejoren enormemente y sus políticas de medioambiente cambien para bien.