26 Dec 2019 Reportaje Cambio climático

2020 es el año internacional de la sanidad vegetal

Photo by Ruben Rodrigues Olivares/EBD-CSIC

¿Sabías que algunas especies de árboles solo pueden germinar cuando sus semillas son procesadas por la digestión del elefante? Ese es solo un ejemplo de cómo las plantas y los animales (incluidos los humanos) están estrechamente conectados y no pueden sobrevivir sin los microorganismos que garantizan la salud del suelo y las plantas.

Las plantas son la fuente de la mayor parte del aire que respiramos y los alimentos que comemos, sin embargo, a menudo se ignora cómo mantenerlas saludables.

Esto puede tener resultados devastadores: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que cada año, hasta un 40% de los cultivos alimentarios a nivel mundial se pierde a causa de plagas y enfermedades de las plantas. Como consecuencia, millones de personas padecen hambre y se perjudica gravemente la agricultura, principal fuente de ingresos de las comunidades rurales pobres.

A nivel global, más de 820 millones de personas están desnutridas, un número que va en aumento. Las políticas y acciones para promover la salud de las plantas son fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 2: Fin de la Pobreza y Hambre Cero.

Por estas y más razones, 2020 ha sido nombrado el Año Internacional de la Sanidad Vegetal por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“La salud de las plantas está cada vez más amenazada. El cambio climático y las actividades humanas han degradado los ecosistemas, reducido la biodiversidad y creado nuevos nichos donde las plagas pueden prosperar”, dice Marieta Sakalian, experta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Además de los riesgos que supone la degradación ambiental, los viajes y el comercio internacional se han triplicado en la última década y pueden propagar rápidamente plagas y enfermedades por todo el mundo, causando importantes daños a las plantas autóctonas y el medio ambiente, según la FAO.

Por ejemplo, el nematodo de la madera del pino, Bursaphelenchus xylophilus, es una especie de gusano que causa una enfermedad conocida como seca o decaimiento súbito del pino. En la Unión Europea, fue descubierto por primera vez en los bosques portugueses, en 1999. Hoy, todo el territorio de Portugal es una “zona demarcada” por la presencia del nematodo. Para evitar su propagación hacia España, se ha demarcado una zona libre de plaga, de 20 km, a lo largo de la frontera.

Proteger las plantas de plagas y enfermedades es mucho más rentable que hacer frente a las emergencias fitosanitarias a gran escala. Las plagas y enfermedades son a menudo imposibles de erradicar una vez que se han establecido, y su manejo requiere mucho tiempo y dinero.

La prevención es fundamental para evitar el impacto devastador de las plagas y enfermedades en la agricultura, los medios de vida y la seguridad alimentaria, y muchos de nosotros tenemos un papel que desempeñar.

El manejo integrado de plagas es un enfoque ecosistémico que combina diferentes estrategias y prácticas de manejo para producir cultivos saludables mientras se minimiza el uso de pesticidas. Evitar sustancias venenosas cuando se trata de plagas no solo protege el medio ambiente, sino que también protege a los polinizadores -los enemigos naturales de las plagas-, los organismos beneficiosos, las personas y los animales que dependen de las plantas.

¿Qué otras medidas pueden tomar los países y organizaciones?

  • Tomar medidas de precaución al trasladar plantas y productos vegetales a través de las fronteras.
  • Garantizar que el comercio de plantas y productos vegetales sea seguro y que cumpla con los estándares internacionales de sanidad vegetal.
  • Invertir en desarrollo de capacidades, investigación y divulgación respecto a la sanidad vegetal.
  • Fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana para proteger la salud de las plantas.