03 Sep 2019 Reportaje Nature Action

Calor extremo: ¿ahora sí reaccionaremos contra el cambio climático?

Este verano, Europa sufrió los efectos del mes de julio más caluroso del continente desde que comenzaron los registros: múltiples muertes, oficinas cerradas y servicios vitales interrumpidos. Los incendios forestales estallaron en el Ártico y el aire lleno de humo se expandió de forma extraordinaria.

Existe una creciente alarma pública sobre el calentamiento global y está aumentando la frustración por la falta de acción para abordar con urgencia la emergencia climática.

"Los incendios forestales en el Ártico pueden ser catastróficos para nuestro clima", dice Dianna Kopansky, experta en turberas del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“Cuando las turberas de esta región se descongelan, se secan y se queman, liberan enormes cantidades de carbono. Las partículas de ceniza provocadas por los incendios oscurecen la nieve y causan un aumento aún mayor en el calentamiento. Es un ciclo peligroso", añadió.

Se estima que los suelos congelados y las turberas del hemisferio norte contienen aproximadamente 1,7 billones de toneladas de carbono, cuatro veces más de lo que los humanos han emitido desde la revolución industrial, y el doble de lo que está actualmente en la atmósfera.

Un nuevo análisis sobre los eventos de calor extremo muestra un cambio climático significativo, con nuevos repuntes y una mayor frecuencia de temperaturas extremas en las últimas décadas, en comparación con la era preindustrial, que se remonta a los últimos 2.000 años.

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Palsa en una ciénaga del permafrost cerca de Noyabrsk, en Siberia occidental, Rusia. Foto de Franziska Tanneberger

Según tres estudios recientes, nunca ha habido un período en los últimos 2.000 años en que los cambios de temperatura global hayan sido tan rápidos.

Una investigación publicada por Nature estima que, en el próximo siglo, partes del mundo "romperán" los registros de temperatura cada año, lo que empujará más allá de sus límites a las comunidades y los ecosistemas.

El aumento de las temperaturas y las olas de calor potencialmente mortales también suponen una amenaza secundaria: una mayor demanda de aire acondicionado. Los agricultores y empresas que perdieron rebaños de ganado y días de productividad debido al calor extremo en junio y julio, estarán mejor preparados el próximo verano.

El problema es que mientras más nos apoyemos en la tecnología para refrescarnos, más calentamos el planeta. Se espera que para 2050 las emisiones por el uso de aire acondicionado y refrigeración aumentarán 90% a partir de los niveles de 2017. Este incremento daría como resultado la emisión de 12 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2), lo que equivale a un tercio de las emisiones totales en 2017.

Si bien la alarma está justificada, tenemos los medios y las oportunidades de bajar el termostato. La misma naturaleza que está ardiendo en llamas esconde algunas de las soluciones más importantes.

Proteger los bosques existentes y otras reservas naturales de carbono, como las turberas, y reforestar nuevas áreas, especialmente dentro de los espacios de la ciudad, es muchas veces más rentable que cualquier solución diseñada en un laboratorio o una fábrica.

Aunque se han plantado miles de millones de árboles, y la transición a la energía renovable ha sido impresionante en muchos países, todavía estamos muy lejos de detener el calentamiento global, con todas sus peligrosas consecuencias.

No se puede ignorar la necesidad de actuar ahora. Hay muchas cosas que podemos hacer.

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El aumento de la demanda de aire acondicionado está ayudando a calentar el planeta: para 2050 las emisiones por el uso de aire acondicionado y refrigeración aumentarán 90% a partir de los niveles de 2017

Clima: los datos

Las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron 53.5 GtCO2 en 2017, las más altas jamás registradas, sin signos de una próxima disminución, según el Informe sobre la Brecha de Emisiones de ONU Medio Ambiente, 2018.

La temperatura media de la superficie del planeta ha aumentado 0,9 °C desde finales del siglo XIX, a causa del aumento de dióxido de carbono y otras emisiones de origen antropogénico. (Fuente: NASA Global Climate Change)

Un aumento de 0.9 °C en la temperatura de la superficie global es una crisis climática que amenaza la vida en la tierra hoy día: mayor frecuencia y magnitud de fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor y tormentas, sequías, incendios forestales e inundaciones, con pérdida de hábitat, biodiversidad y vidas humanas; cambios en la distribución de vectores de enfermedades; exacerbación de la contaminación del aire y sus impactos en la salud; disminución en el suministro de agua con impactos en los rendimientos de los cultivos y los precios de los alimentos; y afectaciones a la seguridad impulsadas por la escasez de recursos y la imprevisibilidad.

Hasta la fecha, las acciones de la comunidad mundial para reducir las emisiones son insuficientes: los compromisos actuales expresados en las contribuciones determinadas a nivel nacional son inadecuados para disminuir la cantidad de emisiones en línea con el Acuerdo de París, dice el Informe sobre la Brecha de Emisiones.

No hacer nada no es una opción: si no hacemos nada, el costo financiero futuro de proteger a las personas, los hogares y las ciudades del clima extremo será mayor que el tamaño del producto interno bruto actual.

 

La Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU tendrá lugar en la ciudad de Nueva York el 23 de septiembre de 2019, con el fin de aumentar la ambición, acelerar la acción sobre la emergencia climática mundial y apoyar la rápida implementación del Acuerdo de París. La Cumbre está organizada por el Secretario General de la ONU, António Guterres.