08 Nov 2018 Story Ecosystems

¿Qué hay dentro tu hamburguesa? Más de lo que piensas

Foto de Impossible Foods

¿Qué pasa por tu mente cuando entras en un restaurante de hamburguesas? ¿Doble carne con tocino y queso extra? ¿Pan integral o una rebanada adicional de aguacate? ¿Degradación ambiental o preservación ecológica?

Probablemente no pienses en esto último. Pero tal vez deberías.

La ciencia nos muestra que, si las vacas conformaran una nación, serían el tercer emisor de gases de efecto invernadero más grande del mundo. La producción de carne es una de las partes más destructivas de la huella humana en el planeta.

Hectáreas de bosques lluviosos en América del Sur son deforestadas para hacer espacio para el ganado que se convertirá en hamburguesas y filetes. Una hamburguesa de ternera promedio de un cuarto de libra requiere alrededor de 1.695 litros de agua.

Y nuestra demanda de carne está aumentando. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta un aumento de 76% en el consumo mundial de carne para 2050. Se consumirá más carne que nunca antes en nuestra historia.

Y pagaremos el precio ambiental y humano, a menos que hagamos un cambio ahora.

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Vista aérea de una granja de ganado en un área deforestada de la Amazonía, en Brasil (2009). REUTERS/Paulo Whitaker (Brazil Environment Society)

Los costos ocultos aumentan

“Necesitamos ser realistas. Dejar de consumir carne no es una opción para muchas personas ", dice James Lomax, oficial de gestión del programa de Agricultura y Sistemas Alimentarios Sostenibles en ONU Medio Ambiente.

“La producción ganadera es una fuente realmente importante de vitaminas y proteínas, y genera ingresos para muchas familias de bajos recursos. Además, las pequeñas operaciones de cría orgánica tienen una huella ambiental muy diferente a la de producción pecuaria de tipo industrial”, explica.

Cada sistema tiene ventajas y desventajas, desde los sistemas de pastoreo en África y América Latina, hasta el uso de animales para arar la tierra en Asia o las granjas industriales en Europa y América del Norte.

 “Pero en el núcleo del problema ambiental está la forma en que la carne se produce y se consume. Debemos explorar vías para lograr un equilibrio ecológico. Reducir el consumo de carne que proviene de la ganadería intensiva es bueno para las personas y el planeta. Eso significa comer de vez en cuando una hamburguesa alternativa o un bistec de origen sostenible, en lugar de una carne de producción masiva tres veces a la semana", explica.

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Una granjera ofrece follaje a su ganado en Vietnam. CIAT / Georgina Smith

El precio que pagamos los humanos

La demanda masiva de carne comercial tiene otras consecuencias. La agricultura utiliza más agua dulce que cualquier otra actividad humana, y, aunque el ganado contribuye solo a 18% de las calorías en el mundo, su crianza ocupa alrededor de 80% de las tierras agrícolas.

El alimento para animales hecho de soja, uno de los productos de exportación más grandes de América del Sur, está causando la deforestación y el desplazamiento generalizado de agricultores y pueblos indígenas en todo el mundo.

Es muy difícil determinar cómo la dieta humana, incluido el consumo de carne, contribuye a la muerte o las enfermedades, debido a la diversidad de factores en juego. Sin embargo, sabemos que comer carne procesada en exceso tiene implicaciones negativas para nuestra salud.

Los antibióticos utilizados para criar ganado y mantener a los animales libres de enfermedades a menudo terminan en nuestros alimentos, lo que contribuye a la resistencia a los antibióticos en los seres humanos.

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Vegetales en el mercado de Surquillo en Lima, Perú. REUTERS/Mariana Bazo

¿Cuáles son las alternativas?

Necesitamos comer menos carne o carne de origen sostenible producida en partes del mundo donde el consumo de carne por persona es alto. Incluso reemplazar la carne roja con pollo puede ser más respetuoso con el medio ambiente.

Existe una pequeña pero creciente tendencia a la "carne" sin carne. Los fabricantes de alternativas de carne vegetariana y de origen vegetal señalan que sus productos generalmente contienen menos grasa y colesterol que su equivalente de carne procesada.

Las empresas Impossible Foods y Beyond Meat, ganadoras del premio Campeones de la Tierra de ONU Medio Ambiente, trabajaron para reducir los componentes básicos de la carne a proteínas, grasas, agua y minerales traza, y lograron recrear una carne usando solo plantas, con un impacto ambiental mucho menor que el de la carne real.

Una investigación de Beyond Meat y la Universidad de Michigan encontró que la cantidad de agua en una piscina promedio puede producir 312 hamburguesas de carne o 60.837 hamburguesas de Beyond Meat.

El estudio también muestra que los estadounidenses comen alrededor de tres hamburguesas a la semana. Si una de estas se cambiara por una hamburguesa alternativa basada en plantas durante un año, equivaldría a suprimir los gases de efecto invernadero de 12 millones de autos funcionando en el periodo de un año.

Ambas compañías dicen que sus hamburguesas requieren entre 75% y 99% menos agua; 93-95% menos tierra; y generan 87-90% menos emisiones que las hamburguesas regulares de carne de res, y además requieren casi la mitad de la energía para ser producidas.

Estos cálculos tienen en cuenta las materias primas de los ingredientes, incluido el aceite de coco, el extracto de cítricos, el almidón de patata y el agua, así como el transporte, la iluminación y la distribución en cámaras frigoríficas.

Es hora de sopesar el costo real de tu hamburguesa.


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